Devociones Del Faro

PAZ EN LA TORMENTA

19 de agosto de 2026

Dulce Jesús:

Cuando me sienta abrumado por mis circunstancias, recuérdame que dedique tiempo a concentrarme en ti y a escucharte. Me encanta oírte decirme: «¡Ten ánimo! Soy yo. No tengas miedo».

Escucharte mientras me siento estresado requiere mucha disciplina y confianza. Mis pensamientos acelerados hacen que sea difícil oír tu suave susurro. Así que estoy agradecido por la ayuda de tu

Espíritu, quien calma mi mente cuando se lo pido.

Me regocijo de que tú, el Principe de Paz, estés conmigo en todo momento. No solo estás conmigo, sino que también estás presente en mis circunstancias. ¡Tú tienes el control de todo lo que me sucede!

Sé que nunca serás el autor de lo malo, pero puedes tomar las cosas malas y usarlas para el bien. Esto no siempre elimina mi sufrimiento, pero lo redime, infundiéndole significado. Así que siempre que me encuentre en una tormenta de dificultades, escucharé tu voz que me dice: «¡Ten ánimo! Soy yo». Y buscaré en la tormenta señales de tu presencia permanente. Tu Palabra me asegura que te buscaré y te encontraré cuando te busque con todo mi corazón.

En tu Nombre que tranquiliza,

Amén

(de la Hna. Heidi P.)

7 De Febrero De 2025

“Y sabrán los egipcios que yo soy Jehová.” Éxodo 7;5 Es difícil enseñar al mundo impío. Egipto no conoce a Jehová y por eso se atreve a entronizar sus ídolos, e incluso se aventura a preguntar: “¿Quién es Jehová?” Sin embargo, el Señor tiene el propósito de quebrantar a los corazones altivos, ya sea que quieran o no. Cuando Sus juicios truenen sobre sus cabezas, oscurezcan sus cielos, destruyan sus cosechas, y maten a sus hijos, comenzarán a discernir algo del poder de Jehová. Todavía habrán de ocurrir cosas en la tierra que pondrán a los escépticos de rodillas. No desmayemos a causa de sus blasfemias, pues el Señor puede cuidar de Su propio nombre, y lo hará de una manera muy eficaz. La salvación de Su propio pueblo fue otro medio poderoso de hacer que Egipto supiera que el Dios de Israel era Jehová, el Dios vivo y verdadero. Ningún israelita murió por causa de alguna de las plagas. Nadie de la simiente elegida murió ahogado en el Mar Rojo. De igual manera, la salvación de los elegidos, y la segura glorificación de todos los verdaderos creyentes, hará que los más obstinados enemigos de Dios reconozcan que Jehová es el Dios. ¡Oh, que Su poder de convencimiento salga por Su Santo Espíritu en la predicación del Evangelio, hasta que todas las naciones se inclinen delante del nombre de Jesús, y lo llamen Señor! ¡Dios te bendiga hoy! – Hermana Heidy P.